El Camino de Santiago: Peregrinar para encontrar respuestas

El Camino de Santiago: Peregrinar para encontrar respuestas

Decidí viajar a España para hacer el Camino de Santiago en septiembre de 2018, con los objetivos de redescubrirme, conocer nuevos lugares y encontrar respuestas de vida que sólo con la reflexión personal podría resolver.

¿Por qué iniciar una peregrinación en otro continente?

Vivo en Toluca, una ciudad a una hora de distancia de la ciudad de México. Atravesé el Atlántico y viajé más de 9,000 kilómetros para llegar a un pueblito en Galicia llamado Sarria. Mi inquietud por recorrer el Camino comenzó después de terminar una relación muy poco sana y de la necesidad de sanar mis heridas emocionales.

Pero ¿por qué decidí viajar tan lejos para caminar más de 100 kilómetros?

– Porque miles de peregrinos de todo el mundo deciden emprender el Camino cada año.
– Es un viaje bastante seguro y es fácil hacerlo sola.
– Recorres las huellas de personas que caminaron por hermosos senderos desde hace un milenio.

¡Existen ésas y mil razones más! Sólo tienes que decidirte.

Elegir un punto de partida

Hay diferentes rutas para llegar a Santiago de Compostela. Las más transitadas son las últimas cinco etapas del camino francés que como su nombre lo indica, inician en la frontera con Francia. Si es la primera vez que recorres el camino, te recomiendo que sea esta la ruta que elijas ya que es la más común y será difícil perder la ruta, además hay muchas personas que pueden apoyarte si necesitas algo durante el camino.

Puedes iniciar cualquier día del año, pero recomiendo la primavera o el otoño por tener las temperaturas menos extremas.

Dependerá de tu condición física para elegir el lugar desde donde comenzar el Camino. Existen muchas páginas en internet con información sobre los kilómetros a recorrer en cada etapa. Recomiendo www.pilgrim.es ya que tiene mucha información útil.

Personalmente, elegí comenzar en Sarria porque quería obtener la Compostela, que es un documento que avala que caminaste al menos los últimos 100km en cualquiera de las rutas antes de llegar a Santiago y para ello debes conseguir a tu llegada la credencial del peregrino, que además de identificarte como tal, te permitirá llevar el registro de tu andar mediante sellos que se obtienen en las iglesias, albergues y tiendas de cada pueblo. Además, comenzar en Sarria no es tan pesado como comenzar en otros pueblos por la distancia.

Maru Vilchis, la autora de este post, comenzando el recorrido.

Recorrer el Camino de Santiago sola

Va a depender de la experiencia que quieras vivir si te animas a ir sola, con tus amigos o con tu familia. A mí me gusta viajar sola por lo que decidí emprender esta aventura conmigo misma. No niego que el primer día tuve miedo, como cualquier cosa nueva que puede generar temor, pero no pasó mucho tiempo para conocer a Belén y Marina, dos españolas muy amigables que me acompañaron en las primeras etapas del camino. Yo creo que de haber ido con mis amigas la situación sería más cómoda, pero no me hubiera exigido abrirme a conocer gente nueva.

Una de mis partes favoritas del Camino fue ir a la tumba del apóstol Santiago ya que nací el día en él que es venerado. Viví una experiencia espiritual que me permitió conocer el corazón de España y retar mi mente y mi cuerpo al caminar varios kilómetros cada día. Entre más días recorras, más profundizarás en el aprendizaje que el Camino tiene para ti.

¿Encontraste las respuestas que buscabas?

Encontré más de lo que buscaba y conforme pasen los días iré madurando más las enseñanzas, pero en estos meses desde que regresé, puedo decir que adquirí mayor paz respecto a mi pasado, una renovada confianza conmigo misma y en los objetivos que me proponga cumplir.

Maru llegando a Santiago de Compostela.

Una experiencia transformadora

No importa de dónde vengas o que lengua hables, hay un espíritu de hermandad y ayuda en cada persona que realiza el camino y en los habitantes de cada poblado que atraviesas. Nunca te faltará por lo menos una palabra de aliento y alguien que te desee “buen camino”. Recuerdo que en una pequeña granja había una señora que ofrecía fruta y postres caseros por sólo un donativo. Tampoco faltaban los peregrinos que me compartían de su botiquín al verme recuperando el aliento a mitad de la ruta diaria.

Vale la pena salir de la rutina para despertarse antes del amanecer y ver los primeros rayos del sol, caminar en promedio poco más de 20km diarios para atravesar las campiñas y los bosques, dormir en albergues sencillos para conocer personas maravillosas, aguantar los dolores musculares y cargar a cuestas tu mochila para conocer tus propios límites.

Con cada kilometro que recorres tu voluntad se va haciendo más fuerte, tu fe más viva, tu corazón más alegre, tu espíritu más servicial, te sientes más agradecida con tu cuerpo, vences el miedo y el cansancio, aprendes a aligerar el peso en tu espalda tanto de la mochila que lleves a hombros como de las cargas sociales y psicológicas y disfrutas tanto de una ducha y un plato de comida como los tesoros más grandes de este mundo.

Después de al menos cinco jornadas llenas de sacrificios, o en mi caso seis debido a la molestia en una rodilla, llegar hasta la catedral compostelana me llenó el corazón de una alegría y una satisfacción que estoy segura que no se borrarán el resto de mi vida.

Sobre la autora de este post: Maru Vilchis, nací en Toluca, México, estudié Relaciones Internacionales, viajé sola por primera vez a Europa en 2012, he viajado por 18 países, me gusta pintar, la panadería y la repostería. 

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