La canción que me llevó a Isla de Pascua

La canción que me llevó a Isla de Pascua

Sin haberla conocido, ya he había enamorado de ella, uno de los lugares más místicos y remotos del mundo: la Isla de Pascua, en Chile.

Sucedió cuando escuché su música por primera vez, a los diez años. Fue con la canción introductoria para una telenovela chilena, “Iorana”, basada en Isla de Pascua. Honestamente, la serie nunca me gustó, pero el coro de voces en aquella canción, “Enua e koro”, se sentía como un misterioso eco del pasado que me llamaba.

20 años después, 3 de enero de 2019, tras haber ahorrado varios meses, me estaba embarcando sola en un avión en Santiago, para acudir a ese llamado y cumplir mi sueño. Me esperaba un viaje de 5 horas, 3800 kilómetros mar adentro.

¿Quieres conocer la isla de Pascua? Acompáñame en este artículo y, leyendo, viajemos juntos.

Día 1 – Baño en el mar y el show de Kari-Kari

Una de las piscinas naturales en la costa del pueblo Hanga Roa. Foto por: Vero Sánchez.

El primer día fue uno de combate. Tras bajarme del avión en el aeropuerto Mataveri, tomé un taxi a mi hotel (7 USD), en el único pueblo de la Isla, ubicado al extremo sur: Hanga Roa. Para mi gran decepción, en mi habitación habían 10 arañas y 3 cucarachas, las que tuve que combatir a punta de spray anti-insectos.

Esto sucedió en un hotel de estilo rústico, cuyo precio era 176 USD la noche. Luego, conversando con otra turista, me comentó que ella se alojaba en otro hotel –de infraestructura más moderna- que costaba 80 USD la noche y no se enfrentó a este problema. Este hotel se llama Inaki Uhi. Una lección para considerar si estás pensando en visitar la Isla.

Me negué a que ese impasse arruinara mi día y mi viaje: el hotel queda a cinco minutos de la playa caminando, la cual tiene dos piscinas naturales protegidas de las olas del mar. Te recomiendo visitar la que está rodeada de palmeras, que te ofrece su sombra tras el baño en agua tibia.

La Isla de Pascua es famosa por sus bailes y su música por lo quecompré un ticket para un show del famoso ballet folklórico Kari-Kari (60 USD, cena incluida). Si llegas temprano, te pintan la cara y el espectáculo es energizante y único. Puedes comprobarlo tú mismo en estos videos que grabé en la oportunidad:

Día 2  – Playa Anakena, los Moai y el volcán Rano Kau

De acuerdo a la tradición oral, en la playa Anakena fue donde pisó tierra por primera vez Hotu Matu’a, uno de los primeros exploradores de la isla, en 1575 DC. Foto por: Vero Sánchez.

Isla de Pascua es un museo arqueológico al aire libre y, en nuestra visita, no puede faltar un tour. Yo tomé uno con Easter Island Travel (86 USD), una de las agencias mejor evaluadas en TripAdvisor.

El tour comenzó en Anakena, una playa de arena blanquísima ubicada al norte de la Isla, donde, según relatan las canciones y la tradición de los isleños, pisó tierra por primera vez Hotu Matu’a: el primer “Ariki” (rey) de la Isla, alrededor del año 1.575 d.C.

Cuenta la leyenda que Hotu Matu’a y su gente sufrieron un gran cataclismo en su isla natal, Hiva, lo que los obligó a dejarla. Llamaron a la nueva tierra “Te Pito o te Henua”: “El ombligo del mundo”, hoy conocida como “Rapa Nui” o Isla de Pascua.

También visitamos Tahai, una playa donde se encuentra el único Moai con “ojos puestos”. Un Moai es una escultura de piedra que, para los antiguos isleños (alrededor del año 1.610 d.C.), representa un rey del pasado. Cuando el Ariki necesitaba hablar con los Moai para pedir consejo, el sacerdote buscaba los ojos del Moai (escondidos por él en un lugar secreto) y se los ponía a la estatua. Entonces, el Moai transmitía -desde el mar- su energía, el mana; y el Ariki podía comunicarse con él.

Finalmente, visitamos el volcán Rano Kau, un paisaje que parece contener todos los verdes del mundo. Se encuentra inactivo y contiene un lago de agua dulce en su cráter, donde es posible nadar. Además, en su cima se encuentra la villa sagrada de Orongo, donde se practicó la religión del “Hombre pájaro”: un competencia que usaron los antiguos isleños para seleccionar a la tribu que lideraría la isla por un año, hasta la siguiente competencia.

Un buen día no puede terminar sin probar algún restorán: las maravillosas empanadas de atún de La tía Berta, “La Ariki de las empanadas”, son un imperdible; así como el restorán Haka-Honu, con vista al mar, donde encontrarás un excelente ceviche de atún fresco acompañado de distintos vegetales y unas deliciosas sopaipillas.

Día 3 – Villa, volcán Rano Raraku y Ahu Tongariki

Las “casas bote” se llaman así por su estructura base. En esta casa reconstruida vivía una familia. Foto por: Vero Sánchez.

Dado el éxito del tour anterior, decidí tomar otro con Easter Island Travel (86 USD). Tres sitios destacaron en esta nueva aventura:

El primero fue una villa que fue construida para que los visitantes puedan apreciar cómo era la vida cotidiana de los antiguos isleños: allí puedes explorar el interior de una casa antigua en forma de bote, los jardines de cultivo, los gallineros de piedra (donde, de hecho, todavía viven gallinas) y mucho más.

El segundo es, sin duda, el volcán Rano Raraku. En este volcán vivía una tribu especializada en tallar Moai directamente en la piedra volcánica. Hay varios Moai en distintos estados de construcción y puedes imaginarte cómo es el proceso de tallado, paso a paso. Los antiguos se tardaban entre un año y dos en terminar una estatua. Lo que me pareció más llamativo de este sitio es el Moai gigante de 22 metros, escarbado en el volcán. Es tan grande, que se ve de lejos y se cree que los talladores de Moai lo usaban de marketing.

La tercera es el “Ahu Tongariki”, un sitio donde hay 15 Moai levantados uno al lado del otro. No hay fotografía que le haga justicia a estas majestuosas estatuas: es una experiencia que hay que tener en persona.

Día 4 – Religión y artesanía

Sacerdote con vestimenta tradicional. Foto por: Vero Sánchez.

Si bien soy atea, me gusta visitar iglesias y la de Rapa Nui no podía ser una excepción. Fue toda una experiencia: el sacerdote cristiano viste una corona de plumas, un collar de flores y las canciones de la misa son, en parte, en idioma Rapa Nui. Al final de la misa, el sacerdote invitó a todos los asistentes a compartir un té y unas deliciosas sopaipillas.

Junto a la Iglesia, se encuentra el mercado artesanal; donde vas a poder encontrar desde vestimenta tradicional de la isla a la venta, así como collares, pulseras, piedras talladas, llaveros de ónix, recuerdos… Un consejo aquí: mira todo lo que hay y pregunta todos los precios antes de comprar.

El día terminó con una visita en el restorán La Kaleta. Tiene una vista al mar increíble. Puedes disfrutar de una comida junto a las olas… literalmente. Video La Kaleta

Día 5 – Buceo, baile y música en vivo

La autora de este post buceando cerca de la costa de Hanga Roa.

¿Ya has tenido la experiencia de bucear? Yo decidí hacerlo por primera vez en el centro de buceo “La Orca” (45 USD aprox.). El equipo fue muy profesional: te hacen una charla primero para explicarte qué debes y que no debes hacer al internarte en el mar; y siempre hay alguien acompañándote y pendiente de ti en todo momento. Además, uno de los buzos se dedica a tomar hermosas fotografías, que luego te entregan en un CD como recuerdo. Si tienes curiosidad, te comparto aquí algunos míos: Video y fotos buceo

Luego, si te gusta el baile: si visitas Rapa Nui a mediados de enero, todo el mundo se está preparando para la Tapati, una fiesta tradicional de la Isla, celebrada en febrero. Todos están invitados a participar de los ensayos de baile… incluyendo los turistas.

Este día finalizó con una cena en el restorán Pea. Tiene un show de baile y música en vivo muy bueno. Te aconsejo comprar un puesto en la fila de adelante. Si tienes suerte… ¡puede que alguno de los bailarines te saque a bailar! ¿Te animarías? Yo lo hice 🙂

Día 6 – Biblioteca, Museo y Surf

Ojo original de Moai en Museo de la Isla de Pascua. Foto por: Vero Sánchez.

El último día, decidí ir caminando hacia el Museo de Isla de Pascua. En el camino, me encontré con una Biblioteca, donde Fátima Hotus, la bibliotecaria,  me recomendó el libro La tierra de Hotu Matu’a: contiene desde leyendas sobre la Isla, hasta un diccionario Rapa Nui con traducción al español. El libro me gustó tanto, que compré una copia en el aeropuerto.

El Museo también es interesante: allí encontrarás excelentes infografías de gran tamaño, que te ofrecen una perspectiva general de toda la historia de la Isla de Pascua; además de un Moai femenino y un ojo original de Moai, hecho de coral blanco y obsidiana.

Finalmente, no puedes dejar la Isla sin aventurarte en una clase de surf. El agua es tibia y las olas, bastante buenas. Asegúrate de que tu instructor te diga dónde están los erizos: no quieres terminar pinchado 😉

Y aquí termina nuestro viaje. En 6 días alcanzas a hacer mucho. Y, aunque no lo creas, te he contado solo la mitad de lo que vi y me quedaron cosas pendientes por hacer. ¿Volvería? Sí, sin ninguna duda.

¿Te quedaste con ganas de saber más de la Isla de Pascua? Entonces… ¡Te invito a una cita virtual este 24 DE ABRIL! 

Sobre la autora de este post: Verónica Sanchez, nací en Concepción, Chile, estudié Comunicación, viajé sola por primera vez a Mendoza, Argentina, a los 17 años, desde entonces no he parado, me gusta escribir, leer y la cocina.

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